Hoy, 21 de Marzo, Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, conemoramos los hechos sucedidos 1960, en Shaperville (Sudáfrica) la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra la ley de pases del apartheid que se practicaba en Sharpeville, Sudáfrica. Estos hechos no nos son ajenos, ni por el territorio ni por el tiempo.
En nuestro tiempo, nuestra latitud, la policía abrió fuego con el táser tras inmovilizar y asfixiar a Haitam Mejri el pasado 7 de diciembre. La policía abrió fuego contra su memoria mintiendo al personal sanitario cuando llegaron al establecimiento donde el asesinato ocurrió, tal y como muentran las imagenes. Siguieron disparando junto con el Estado, al definir los hechos como una actuación proporcional, tal y como ha respaldado y sostenido el Gobierno más progresista. El Estado dispara justificando que esos seis agentes sigan desde ese día en activo, total lo mataron por seguridad. ¿Seguridad para quién? Para nuestras comunidades desde luego que no.
No hay seguridad en la injusticia, ni hay justicia en el archivo y falta de diligencias en la investigación de las causas. No hay seguridad en la impunidad. Porque aunque las imágenes hayan salido a la luz
La policía no sólo mata a nuestros hermanos, nos criminaliza mediante las detenciones por perfilamiento racial. Datos emitidos por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA) muestran que el 52% de las personas negras residentes en España han sido sometidas a controles policiales debido a su raza, superando la media europea del 48%. El perfilamiento racial ya ha supuesto condenas internacionales por discriminatorias aunque tribunal constitucional lo haya avalado, como el caso de Rosalind Williams.
Todo esto constituye la vulneración por parte de las instituciones españolas de La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial o La Declaración y el Programa de Acción de Durban, adoptados en la Conferencia Mundial contra el Racismo (2001) de Naciones Unidas. Estos acuerdas mandatan a las instituciones a desarrollar medidas integrales para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia.
Sin embargo, en una ciudad como la de Málaga, no sólo no se desoyen estos mandatos, sino que se fomentan el racismo, la xenofobia y la intolerancia, cuando el partido en el gobierno del consistorio cuando desde el pasado mes de febrero se posicionó en contra la regularización de las personas migrantes bajo pretextos racistas. Una ciudad en la que las personas extranjeras que son bienvenidas son turistas, no inmigrantes.
Mientras desde las instituciones realizan actos con organizaciones que supuestamente dicen estar en contra de la intolerancia, para así lavar su imagen con actos que hablen de la diversidad, o usar imágenes de personas racializadas en su cartelería, desde esas mismas instituciones se ponen impedimentos para que podamos existir con dignidad.
Son este tipo de políticas de acción y omisión las que avalan cacerías como las que vivimos en Torre Pacheco el pasado mes julio de 2025, donde la realidad es que se cazaba al moro por no ser blanco y europeo, tal y como saben la población gitana de este país que lleva viviendo discriminación y persecusión siglos en este país.
A día de hoy, 21 de Marzo de 2026, en Málaga, Andalucía, Europa, como en Shaperville aquel 21 de Marzo de 1960, los cuerpos no blancos siguen siendo disparados y excluidos socialmente.
Desde el Movimiento Antirracista de Málaga denunciamos:
- El racismo de Estado que fomenta el perfilamiento racial y celebra nuestras muertes.
- La impunidad antes los asesinatos policiales. Las vidas negras importan. Las vidas moras importan. Las vidas gitanas importan. Las vidas migrantes importan. Tenemos nombres, familias y vidas, no somos un número más en una estadística.
- El racismo inmobiliario que nos impide acceder a viviendas dignas al tener que pagar la tasa racial.
- La falta de perspectiva racial en el ámbito educativo y sociosanitario.
- La criminalización de la venta ambulante, conocida como top manta. Sobrevivir no es un delito.
- 3095 vidas que se han cobrado las necropolíticas europeas.
- El uso de sistemás biometros, algoritmicos y de inteligencia artificial para la persecución, detención y asesinato de las personas migrantes en las fronteras europeas.
- La nueva normativa europea de deportación que está debatiendo actualmente, la cual nada tiene que envidiarle al sistema ICE de Estados Unidos.
- La criminalización de activistas antirracistas, especialmente aquellas procedentes de comunidades magrebíes como Youssef Ouled.
- El genociodio en Sudán, Congo y Palestina.
Desde el Movimiento Antirracista de Málaga exigimos:
- Investigación integral, pulcra, clara, transparente y ágil de todos los asesinatos racistas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
- La dimisión del Ministro de Interior Fernando Grande Marlaska por connivencia
- El cierre de todos y cada uno de los Centros de detención de personas migrantes por vulneración sistemática de los Derechos Humanos más básicos, sean en territorio español como los CIEs, CETIs y CATEs portuarios, o extraterritoriales como los centros de Mauritania donde se permiten hacinar bebés lactantes inclusive.
- Una Ley Integral contra el Racismo que incluya medidas específicas contra el racismo inmobiliario y el perfilamiento racial.
- La derogación de la Ley de Extranjería.
- La regularización de todas las personas migrantes en situación administrativa irregular.
- La derogación del Pacto Europeo de Migraciones y Asilo, y unas políticas migratorias que se basen en el respeto a la vida y no en el fomento de la muerte.
- Reconocimiento y concreción en medidas reparatorias a las comunidades históricamente discriminadas, explotadas y deshumanizadas, como señala el Segundo Decenio de las personas afrodescendientes.
Una vez más, decimos alto y claro que el racismo no es una opinión, es un sistema que nos quita la vida. Un sistema que mata.
Como cada día, estamos aquí las comunidades migrantes, racializadas, antirracistas y por la justicia, haciendo frente a la violencias racistas y su impunidad.
Porque sin justicia, no hay paz.
